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lunes, 23 de mayo de 2011

Un Nuevo Modelo de Vida: El desafío del Vivir Bien indígena (parte 2)

Un Nuevo Modelo de Vida: El desafío del  Vivir Bien indígena
(parte 2)

Muchos años atrás recordé esa tarde remota en que un buen amigo me llevó a conocer el hielo. América Latina era entonces una aldea con 20 casas de barro y cañabrava construida a las orillas de un río de aguas diáfanas que se precipitaban sobre un lecho de piedras pulidas, blancas  y enormes, como huevos prehistóricos. Me comentó cómo el desarrollo era en verdad la historia de un embrollo. El embrollo de la industrialización desenfrenada, la búsqueda de la riqueza ilimitada como motor de conquistas y dominaciones. Por lo tanto, concluimos, que la ruta de la vida humana y la de nuestros pueblos es, en gran medida, un proceso de desenrrollo. El largo esfuerzo de la liberación de esas conquistas y dominaciones, de estos interminables años de soledad.

Los pueblos están enrollados, cuando no arrollados, por sus problemas y los persistentes desaciertos de sus preceptores. Los pueblos están envueltos, atados, anudados. Se trata entonces de desenrrollar, de desatar, de liberar. Ese amigo hoy es presidente de un pequeño y digno país en una brizna de planeta en medio de un haz de luz en el espacio y habla con tenacidad, junto a los pueblos originarios, del Vivir Bien Comunitario.

Ese planeta pequeño tiene unos 6.300 millones de personas en sus extensiones. 1.200 viven con menos de un usadólar diario y otros 1.500 millones lo hacen con dos usadólar por día. Otros dos mil millones viven en condiciones de pobreza relativa, cuentan con recursos suficientes para alimentarse pero no para cultivarse. En menos de 100 años hemos disminuido la biodiversidad en un 60% y los recursos disponibles en el planeta se agotan en progresión geométrica. El agua está privatizada. Mil millones de personas viven a más de un kilómetro de una fuente de agua.  Cerca de 20% de los suelos están hoy salinizados o en vías de desertificarse, e inutilizados para la agricultura. Todos estos datos expuestos por Jeffrey Sachs en su libro El Fin de la Pobreza.

La agricultura intensiva o agroindustria se basa en robar bosques nativos a la naturaleza, terminar con su variedad de especies, su capacidad para conservar aguas y suelo, su protección contra las inundaciones y la sequía. Convertir un bosque nativo en un monocultivo o plantación forestal u otros productos genera ingresos rápidos a los capitales de unos pocos. Esos negocios y esos ingresos se basan en un daño que empobrece las tierras que en el pasado fueron fértiles y las contaminan con  fertilizantes. Los derechos culturales y de la biodiversidad son transgredidos y los estados amparan el dumping étnico, al subsidiar a las grandes empresas que no deben pagar los costos de la destrucción biocultural. El Planeta se afiebra. La Tierra se enferma.

La  alternativa al consumo desenfrenado no pareciera encontrarse en las lógicas de desarrollo, independiente cual sea su apellido. La iniciativa  actual de los pueblos originarios de América es la propuesta de Vivir Bien Comunitario. El núcleo duro y centro motor de esta propuesta de los pueblos es considerar a la Tierra como un organismo vivo criterio central establecido en la Cumbre de la Tierra de Cochabamba, Bolivia 2009.

La Tierra, no es sólo un organismo vivo, es la madre de todos los seres materiales e inmateriales. Como Madre Viva tiene derechos consustanciales e inalienables. Varios de esos derechos que están presentes en las largas jornadas de lucha de los pueblos originarios y sus aliados en el continente se pueden encontrar reseñados en el Proyecto de Declaración Universal de los Derechos de la Madre Tierra (DMT, ver más en: cmpcc.org).

La propuesta de un nuevo Modelo de Vida crece con la firme convicción que todos somos parte de la Madre Tierra, una comunidad vital indivisible de seres interdependientes e interrelacionados. Sus consideraciones políticas, económicas y culturales no nacen sino de una opción por la vida.

La propuesta apunta a quitarse de encima las gafas del desarrollismo y su falsa conciencia, y buscar/llevar una vida ligera pero significativa. Ir más liviano, con menos dinero, pero más espacio y más libertad. Proteger la Tierra para proteger la vida y castigar el derroche y el abuso. Vaya mirada de futuro que mira al pasado, y que encuentra en él una alternativa ya no sólo para una comunidad sino para todas las comunidades humanas y naturales.

La declaración de los DMT es la matriz de una propuesta de dilatado debate de la economía política indígena en contra del Modelo del Capital. La  globalización de este modelo económico que impulsa la progresiva explotación y apropiación  humana masiva de la naturaleza y sus recursos de tierra, agua y aire.  Muy bien lo sintetizó el Presidente Evo Morales al presentar sus propuestas para salvar al planeta “Los grandes efectos de los cambios climáticos no son producto de los seres humanos en general, sino del sistema capitalista vigente, inhumano, con desarrollo industrial ilimitado, por eso siento que es importante acabar con la explotación a los seres humanos y acabar con el saqueo de los recursos naturales".

Su gobierno ha precisado que “Como una voz de esperanza de un porvenir más equilibrado, irrumpe la Cultura de la Vida que encarnan nuestros pueblos, como lo han demostrado a través de la historia. Nuestras comunidades están impulsando otra forma de vida, la construcción de otra América, de otra Abya Yala, de otro mundo. Este otro mundo es propuesto desde un cambio de modelo de vida.

Ese nuevo Modelo de Vida va de la mano de las propuestas del Vivir Bien Comunitario que busca f
ortalecer las culturas locales para promover una sociedad humana y en encadenamiento con la naturaleza. Se incorporan principios como la relacionalidad, la complementariedad, la dualidad y la reciprocidad. Para garantizar el Buen Vivir, hay que incorporar a la actividad humana las prácticas colectivas de complementariedad y reciprocidad pero también las sociedades y naciones ricas deben bajar sus niveles de consumo.

El Vivir Bien Comunitario más que ofrecer soluciones mágicas e instantáneas se plantea dudas compartidas en torno a la forma de generar una economía política propia orientada a la comunidad y no una economía contra la gente, resituar así la relación de la política con la economía y reconciliar las estrategias económicas con las lógicas y éticas culturales.



Fernando Quilaleo A.
Periodista
Mayo 5 de 2011
21.15 hrs.

lunes, 25 de abril de 2011

El desafío del Vivir Bien indígena y el desarrollismo (1)

El desafío del  Vivir Bien indígena y el desarrollismo (1)

Pareciera ser que la receta del Desarrollo, como las papas, viene bien con todos los platos políticos, desde la ultraderecha, la derecha conservadora, la derecha liberal, el centro cristiano, la izquierda renovada y la izquierda radical. Vaya producto del ingenio culinario político del siglo XX que permite adobar bien las salsas y carnes, pescados, verduras, el pan y el vino.  El Desarrollo se ha enroscado sobre sí mismo y se ha reconstituido molecularmente de tal forma que puede acompañar el menú macdonalizado de dictaduras como puede ser parte sustantiva de los letreros de la cocinería ciudadana.

 Al desarrollo pensado a sí mismo, es lo que llamamos Desarrollismo, esa teoría económico-político-cultural que se inunda de discurso, emborrona cuartillas y es proclamado muchas veces por  quienes buscan construir una sociedad mejor.


Pero miremos Chile, cómo es posible que en un mismo espacio político coexistan think tank (centros de estudios) tan disímiles como Libertad y Desarrollo (derecha); Centro de Estudios para el Desarrollo (democristiana); Democracia y Desarrollo (liberal) o el  Centro de Estudios de Desarrollo Alternativo (comunista).


En el mundo indígena, que es el que me interesa considerar en este debate, podemos hablar que ya el Gobierno de la Unidad Popular promovió y generó una ley desarrollista, Ley 17.729 de 1972;  cuyo órgano ejecutor principal era el Instituto de Desarrollo Indígena (IDI). Dos décadas después en 1994, y casi sin cambios en su lógica operativa, los gobiernos democráticos de la transición discutieron y promulgaron la Ley 19.253 cuyo órgano ejecutor principal es la Corporación de Desarrollo Indígena (CONADI).



Hoy, casi dos décadas después, en 2010, agotada la lógica desarrollista de la CONADI, se plantea su sustitución por una Agencia de Desarrollo Indígena que comenzará a ser consultada en mayo próximo junto a otras cuatro importantes reformas en un solo proceso que dista mucho de las recomendaciones y estándares del Convenio 169 de la OIT.


No importan aquí tanto los ciclos de reformas cómo sí la lógica que opera detrás de estos intentos: hay unos pueblos postergados que necesitan alcanzar los mismos patrones que tiene la sociedad mayor o el país en el que viven. Aunque esos mismos países no sean considerados por sus pares del primer mundo como naciones desarrolladas todavía.


Los pueblos indígenas en un principio seducidos por el encantamiento siguieron la lógica, y terminaron suscribiendo la ideología del desarrollo. Un horizonte abundante e ilimitado de progreso y riqueza al que, según los supuestos, debían aspirar todos los pueblos de la tierra y los miembros de cada uno de ellos. La vía única al desarrollo debía mostrar el camino a transitar a toda la humanidad. A cada paso se oían detractores que advertían el sendero perdido. ¡Equivocados, van por el camino equivocado! están dando vueltas en círculos. No vamos a ninguna parte. Esta es la ruta que nos llevará derecho al despeñadero. Y así década tras década fueron cambiando los énfasis desde el anciano modelo de la vía única anunciada por Harry Truman. Se fue disolviendo la idea del crecimiento ilimitado, el aumento de la producción y la felicidad del consumo desenfrenado.


La huella única, el camino que todos los pueblos debían recorrer para alcanzar el desarrollo, comenzó a destartalarse al trasplantarlo, primero a Europa y luego al planeta entero. Cada copy/paste lo deterioró como un mal clon. Entonces surgieron voces activas que reformularon la teoría: lo que ocurre es que hay países desarrollados, con ciertas condiciones económico culturales, y países sub-desarrollados, países que se encuentran en la vía del desarrollo. Era obvio, según decían los observadores evolucionistas, que había países infantiles, adolescentes y maduros;  según el  estadio económico en que se encontraban. El desarrollo se daba por etapas.


El horizonte mágico estaba un poco más lejos, como la olla con monedas de oro al final del arco iris. Nacieron entonces las voces de la desconfianza. ¿Y no será que el bendito desarrollo se da en un marco de dominación, de control por los países ricos del centro sobre los países pobres de la periferia? Desarrollo desigual y combinado proclamó la teoría de la dependencia atrincherada en la CEPAL. El mundo se encontraba, por razones históricas, en una injusta división internacional del trabajo. Unos países eran productores de manufacturas y otros productores de materias primas. Los primeros se industrializaban y alcanzaban el desarrollo (centro) y los segundos se hundían en el intercambio desigual y se empantanaban pedaleando en el yogurt de  su subdesarrollo (periferia).



Las voces y el descrédito crecía, pero la bandera a pesar de la evidencia se mantenía flameando. El crecimiento tenía límites. No era posible crecer y consumir como lo hacen los países ricos. No es sustentable un  modelo de consumo en que unas 800 millones de personas generan una sobrecarga ecológica sobre los recursos naturales, aún más si se pretende extenderlo a los 6 mil 300 millones que somos. Para hacer eso se requerirían unos cinco planetas Tierra. Se necesita, entonces, de un desarrollo que sea sostenible, sustentable, amigable con el medio ambiente. Si, gritaron atrás, pero no sólo con consideraciones ambientales, también con una dimensión humana. Claro. Desarrollo Humano…pero a una escala humana. Nóbel alternativo para el que grito primero, alguien más? Tiene que ser  integral, ahhh y que sea un desarrollo popular, compañero.


Las naciones del mundo declararon el universal derecho al desarrollo. Fue aprobado por moros y cristianos en el seno de la ONU. La Declaración del Milenio incluyo los ocho objetivos de desarrollo y sus metas hasta el año 2015. Metas mínimas de una sociedad algo más humana.


Con un apriete de tuerca más o uno menos, pareciera que la palabra DESARROLLO, por el uso o el  abuso, quedó vacía de sentido. Este vaciamiento de sentido no ha sido resultado del desinterés sino más bien el uso abusivo en la disputa de control por su significado. Pero ese significado asociado a diversos significantes termina por transformarlo en un sinsentido. Hemos llegado a un punto en que el desarrollo es un ensoñamiento y una ideología desprovista de sentido. Signos carentes de cualidad.


Los pueblos indígenas también se dieron a la tarea de convertir, ahora en código desarrollista sus aspiraciones, sueños y mandatos, y acudieron al llamado de la larga marcha económica. Autodesarrollo, etnodesarrollo o desarrollo con identidad. Estaba todo dicho. Las condiciones del progreso de la humanidad no avanzan, tal como lo atestiguaron dramáticamente en la Guerra Mundial: Horkaimer, Benjamin y Adorno. Esa forma de Iluminismo económico no lleva a ninguna parte. No hay progreso para todos. Ni siquiera para unos pocos. Basta una brisa de locura, unas horas de intolerancia para echar al suelo toda la arquitectura que el esfuerzo de generaciones sacrificó para levantar. Unas hordas se toman los gobiernos, la justicia se disuelve, las cárceles se llenan de luchadores sociales, el poder se reproduce y se justifica a sí mismo. Las sociedades se retrotraen de una plumada al más oscuro laberinto de nuestras soledades.


Pero los pueblos son la medida de todas las cosas, de las que tenemos por buenas y las que consideramos malas. Los pueblos de la Tierra hoy agobiados por la travesía perdida del desarrollo buscan afanosamente una salida alternativa. El desarrollismo, cual Frankestein se ha vuelto en contra de los pueblos que lo inventaron. La vía mundial al desarrollo está fracasada. Los pueblos buscan alternativas para una economía solidaria al servicio de sus habitantes. Iniciativas cuyo objetivo central sea el Vivir Bien de todos y todas. La realidad del desarrollo se ha venido al suelo como modelo para la humanidad. Se requiere de un nuevo Modelo de Vida, de un modelo para el Vivir Bien Comunitario. Esta es la discusión urgente que los pueblos indígenas invitan a la Humanidad.


(Ver parte II y final) 

Fernando Quilaleo

Periodista.

Abril 24. 19 hrs.

lunes, 28 de febrero de 2011

Política Indígena de Gobierno: un año de desmantelamiento

Política Indígena de Gobierno: un año de desmantelamiento

Dos han sido los principales instrumentos de gestión política indígena del Gobierno en su primer año: un destornillador y alicate. Como los niños curiosos e inquietos han tomado el desatornillador para comenzar a desmantelar el juguete pero, como suele suceder, ahora no saben cómo volverlo a armar ni qué hacer con las piezas que le sobran, salvo botarlas. Se olvidaron de sus propios anuncios de campaña, de su programa de gobierno y se agobian en explicar el desmantelamiento como etapa previa del rearmado de un vehículo nuevo que nadie del equipo de Gobierno es capaz de explicar en qué consiste.
La evaluación del primer año de gestión de política indígena del gobierno de Piñera es paupérrima. Pasemos revista a sus principales hitos: mantuvo la política represiva en las comunidades mapuche, continuó con allanamientos y persecución a los líderes de las movilizaciones por recuperación territorial. Utilizó la violencia en el desalojo de familias rapanui que ocupaban terrenos que reclaman su restitución; incumplió los compromisos adquiridos con los presos mapuches para poner fin a su huelga de hambre y la trasgresión al debido proceso continúa por parte de la Fiscalía y los persecutores. En materias administrativas, dejo de invertir más de 75  millones de dólares por la no ejecución del Fondo de Tierras de la Conadi, desconoció el compromiso de compra de tierras a 115 comunidades mapuche  y anunció la no realización de la tercera fase del Programa Orígenes y su cierre en el 2011. En el área pública despidió a más 150 funcionarios, en su mayoría indígenas. Trasgredió el Convenio 169 de la OIT con consultas parciales,  maliciosas y cuestionadas por las organizaciones indígenas, desatendió sus propios anuncios; dio y quitó urgencia a un proyecto inconsulto de reconocimiento constitucional de los pueblos indígenas y faltó, incluso, a sus propios compromisos de campaña de fortalecer una política indígena urbana.
Revisemos la evaluación del propio Gobierno sobre lo que se hizo en el primer año de gestión, en voz de su encargado Sebastián Donoso, ellos habrían vivido un año para “ordenar la casa” y establecer cinco ejes de gestión, a saber: 1) fomento cultural; 2) perfeccionamiento de mecanismos de entrega de tierras; 3) reestructuración de la institucionalidad; 4) instalación de procesos de participación y 5) un enfoque integral desarrollo indígena.
En cada uno de ellos señala logros como los siguientes, en el mismo orden: un instructivo presidencial para incluir  autoridades indígenas en actos oficiales;  perfección de mecanismos de entrega de tierras , en particular, 753 subsidio individuales de adquisición de tierras acompañada de un apoyo  productivo de Indap; creación consejo asesor de ministros para asuntos indígenas; procesos de participación con 19 mesas de Diálogo con el Pueblo Mapuche; procesos de consulta indígena de acuerdo al Convenio 169 de la OIT y la adopción de un enfoque integral respecto del desarrollo de los pueblos originarios.
En suma, una serie de gestiones aisladas e inconsistentes; cuestionadas por los propios pueblos por intrascendentes y maliciosas.  Gestiones, que en el proceso de desmantelamiento de lo existente, ni siquiera se detiene a observar sus propios anuncios y compromisos de campaña.

En el Programa de Gobierno de Piñera y la Derecha se anunciaban cuatro ejes principales:
1.     Dejar atrás una política indígena eminentemente ruralizante (sic) para avanzar hacia una política integral, con un Fondo de Desarrollo que reforzaría proyectos de organizaciones indígenas urbanas y distribución según  densidad demográfica indígena.
2.     Eliminar de la actual política los instrumentos discrecionales de entrega de tierras y nuevos instrumentos de reconocimiento en áreas como educación, capacitación, emprendimiento, vivienda y pensiones.
3.     Oficinas de Asuntos Indígenas en comunas con asignación de recursos de fondos indígenas.
4.     Evaluación completa y sistemática de los resultados que ha tenido el programa de Educación Intercultural Bilingüe y un Centro Bicentenario de Fomento de las Culturas Indígenas.

Como se aprecia el 90/100 de los anuncios se encuentra olvidado, entrampado en el desconocimiento e inconsistencia de la nueva forma de gestión.  El gobierno de derecha ni siquiera ha cumplido con sus propios anuncios, embobado en la destrucción y desarme de lo que los pueblos indígenas consiguieron en sucesivos esfuerzos políticos a lo largo de los años de transición democrática..

En menos de un año, la Derecha ha vuelto a demostrar, su vocación de disminuir y anular los derechos conquistados por los pueblos indígenas en Chile. Todo hace augurar que tanto la antigua como la nueva derecha profundizarán los desequilibrios democráticos, promoviendo políticas regresivas en lo social, conservadoras en lo cultural y  destructivas de los derechos fundamentales de los pueblos indígenas.
Es previsible que en este segundo año de gestión, el gobierno de la Derecha   mantendrá fuera de las decisiones nacionales a los pueblos originarios, reprimirá todo intento de protesta social, detendrá el avance de reconocimiento de derechos  y desmantelará la débil política pública de mejoramiento de la calidad de vida de los pueblos indígenas que se había logrado sostener.

Fernando Quilaleo
Periodista
Febrero 27/2011
20.45 hrs.



viernes, 12 de noviembre de 2010

Censo 2012, consulta previa e idiomas Indígenas

http://www.elciudadano.cl/2010/11/08/censo-2012-consulta-previa-e-idiomas-indigenas/

Censo 2012, consulta previa e idiomas Indígenas

Los propios errores técnico/políticos del Instituto Nacional de Estadística de Chile y la desconexión con el mundo indígena  llevaron a que los Censos de 1992 y 2002 fuesen incomparables. El primero reveló una población  de  998 mil personas indígenas y el segundo sólo contabilizó 692 mil indígenas.
¿Cómo fue posible que el INE errara tanto el cálculo? ¿Cómo fue posible que pasáramos de ser el 9,2% de la población a ser el 4,6%? Y en diez años se perdieran el 30,67% de la población indígena; ¡se habían perdido por prestidigitación estadística 306 mil personas!
“Genocidio Estadístico” se me ocurrió bautizar a esta “desaparición” de las estadísticas oficiales de 300 mil personas indígenas (emol.cl 29/03/2003).  Aunque habíamos ya advertido al INE de los riesgos de insistir en modificar la pregunta; criterios técnicos, pero sobre todo, políticos influyeron en la modificación.
A la Institucionalidad siempre  le rondó la idea de la sobredimensión de la realidad indígena que se acercaba peligrosamente al 10% de la población nacional y había que hacer algo. Se convocaron algunos técnicos especializados e incluso algunas voces técnicas indígenas abogaron por cambiar la pregunta del Censo 92.
Los argumentos eran que cualquiera podría haberse manifestado indígena, pues no había más mecanismo de control que la autoidentificación; el concepto cultura era muy amplio y, se argumentaba, la influencia positiva (sic) del contexto del  Quinto Centenario que  llevaba a una solidaridad extrema de los no-indígenas. La entonces coordinadora de Demografía INE, sostuvo que “ya en 1992 se sabía que la pregunta sobre identificación con una cultura indígena estaba mal formulada…ese año en el país existía bastante efervescencia por el tema de las etnias, ya que aún no se dictaba la ley indígena”
La pregunta del 92 estaba formulada bajo un criterio de autoidentificación decía: “si Ud. es chileno, se considera perteneciente a alguna de las siguientes culturas”. Algunos pensaron que esta pregunta abierta, que preguntada por una cultura abría la posibilidad que personas no indígenas pudieran responder afirmativamente y escoger una de las alternativas: mapuche, aymara, rapa nui o Ninguna de las anteriores.   Fue considerada una pregunta que sustentaba la “autoidentificación cultural”
En el 2002 la pregunta cambió de giro y se orientó en forma  más clara por “pertenencia indígena”, decía: “si Ud.es chileno, pertenece a alguno de los siguientes etnias indígenas” y refería en las respuestas los ocho pueblos considerados en la Ley Indígena 19.253.
El mismo Sebastián Donoso, hoy Coordinador de Políticas Indígenas del Gobierno de Piñera, llamaba a no asombrarse por la baja de población y que esta correspondía a un interés político porque “para nadie es un misterio que la cuestión numérica es vital en el marco de las demandas etno-autonómicas de los grupos indígenas”. Ahora Donoso está en la Institucionalidad y deberá enfrentar la disyuntiva.
El 2012 se realizará un nuevo Censo de Población y Vivienda en el país. El INE se encontrará que en esta oportunidad existe Tratado Internacional aprobado por Chile; el Convenio 169 Sobre Pueblos Indígenas de la OIT que regula la relación del Estado con los Pueblos Indígenas. El Convenio les obligará a consultar, por lo tanto,  la pregunta del Censo sobre pueblos indígenas. Por los errores anteriores del INE de no prever s relación con los pueblos indígenas, es altamente probable que la pregunta vuelva a modificarse, y haga que los datos de los tres censos sean inconmensurables e impida proyectar alguna idea clara sobre cuál será la población indígena en el año 2022, por ejemplo.
Se carecerá de puntos de comparación. Sería impresentable que las cifras fueran a la baja de nuevo con un renovado etnocidio de las cifras. Una curiosidad, para saldar esta inconmensurabilidad de las cifras la encuesta CASEN 2003 y 2006, que no son un censo sino una muestra, proyectaron una cifra amparada en los Censos anteriores, y la cifra resultante es casi un promedio prefecto de ambos censos: 6,6%.
Así, es probable que la Administración Piñera se abra a realizar una Consulta Previa, obligados por el Convenio 169 de la OIT. No podría ser de otra manera. El INE cometería una nueva transgresión técnica si acepta redactar la “nueva pregunta” de espalda a los pueblos indígenas presionado para evitar una cifra que vuelva a empujar un peldaño más las demandas políticas de los pueblos indígenas y dejar atrás aquello de las “minorías” y continuar el camino del ejercicio de los derechos esenciales como el derecho a la Libre-determinación.
Pero hay mediciones tan importantes como el Censo de Población que no se han hecho. Se debe con urgencia medir el conocimiento de los idiomas de los pueblos indígenas en Chile. La ausencia de datos específicos ha llevado a una  indiferencia sobre los destinos de los idiomas indígenas y una pésima política pública sobre “lenguas indígenas”, el programa de EIB está atrasado 15 años respecto a sus pares de América Latina, fue abandonado a prácticas superficiales, incoherentes y parciales.
La CASEN 2003 y 2006 muestran que el mayor porcentaje de hablantes de idiomas indígenas está en las personas de edad avanzada y está fuertemente a la baja. Las cifras caen en forma alarmante;  quienes hablan y entienden, sumados, pasaron de ser un 29% en el 2003 a un 23% en el 2006,  en sólo 36 meses!
Por lo demás, Chile no se caracteriza por tener una política asertiva de bilingüismo en su educación. Muy pocos estudiantes terminan el colegio hablando inglés, luego de seis años de clases intensivas de contenidos y represivas de evaluaciones, el fracaso es la frecuencia.
Por lo tanto, el Censo 2012 y el INE tiene varios retos y desafíos: conservar un mínimo de fiabilidad técnica y científica; respeto por la voz de los pueblos indígenas en materias que les involucran; buscar el consentimiento previo, libre e informado de los pueblos para la nueva versión de pregunta censal tal como se los exige el Convenio 169 de la OIT; avanzar en la producción de datos necesarios y válidos como la uso y conservación de los idiomas indígenas.
El argumento que nos dio el Director del INE en el año 2000, de cuyo nombre no quiero acordarme, explicaba que el costo adicional e inalcanzable de incluir una pregunta sobre idiomas indígenas era el freno para modificar la matriz de preguntas del Censo.
Quizás hoy pueda el INE sacarle un ala a los 20 mil 200 millones que ofreció el gobierno en la Mesa del Ñielol o seguir insistiendo en el viejo adagio que compartí con el maestro de las cifras honestas Pedro Chakiel, sólo debemos creer en las estadísticas que nosotros mismos manipulamos.
Fernando Quilaleo
Periodista
Noviembre 01, 2010. 10.15 hrs.

Mapuches del Puelmapu (Ranqueles). Nótese la carcanía de la imagen en el centro con la foto famosa del Che; es un xarilonko o una boina caída? un siglo antes que la popularizara el Che Guevara!. 


miércoles, 22 de septiembre de 2010

Discriminación en dos palabras cortas: nuestros pueblos y la integración indígena

La primera palabra: NUESTROS proviene de la emoción y la segunda INTEGRACION de la racionalidad. La primera es romántica y la segunda ilustrada. Ambas discriminatorias, como intentaremos mostrar.
En las últimas horas de los largos 65 días de huelga de hambre que sostienen 34 comuneros mapuches aparecen voces amables que vuelven a invocar discursos emotivos y bien intencionados sobre el abandono de “nuestro pueblos originarios” y que abogan por la necesaria “integración indígena”.
La presidenta de la cámara de diputados, Alejandra Sepúlveda, al inaugurar la sesión Plena del Congreso de la República puntualizó "tenemos una deuda pendiente con nuestros hermanos mapuches. Ellos han conocido de la guerra y la violencia y creemos que ha llegado la hora de buscar avances y reformas más profundas que permitan resolver las demandas justas de nuestros pueblos originarios" (cursivas y negritas nuestras).
En la misma reunión de Congreso Pleno el Presidente Sebastián Piñera señaló: "No podemos dejar de reconocer que durante décadas y quizá siglos, hemos negado a nuestras comunidades de pueblos originarios las oportunidades necesarias para su progreso material y espiritual y para su plena integración a nuestra República”.
Nuestro, o nuestros, reconocen el género y pluralidad de una cosa poseída. Nuestros habla de unos varios que poseen otra cosa una. Pero son nuestras las conductas, erradas o no; son nuestras las opiniones descaradas o desinformadas. Nuestros los problemas insolubles o no.  Pero no son nuestros los pueblos indígenas ni sus comunidades. Quien habla desde la posesión habla desde el poder, desde la dominación, desde control político del otro, en este casos de los pueblos indígenas.
Hay una versión metafórica poética, nuestro queda bien para dos padres que hablan de sus hijos, o de dos monarcas que hablan de sus siervos de la gleba. Ahhhh, he aquí la figura semiótica de la sustitución. Aquello que es poseído, aquello que nos pertenece nos debe sumisión. Como el esclavo al amo, como el encomendado al encomendero, como el criado al señor de la casa. La emoción nos traiciona y nos desnuda, cierto Alejandra, cierto Sebastián? Pero no sólo la derecha habla así, se puede encontrar en discursos nobles y amistosos del desplegado abanico político criollo y farandulero; se encuentra sobre todo en el instante en que el desenfreno del romanticismo los turba.
Si una expresión es romántica, la otra es una consigna erudita y fraterna.
INTEGRACIÓN. Recuerdo a Jean Paul Sartre comentando la relación de Francia con Argelia, en el prólogo de Los Condenados de la Tierra de Franz Fanon: ellos, los blancos, Europa, Francia, el poder, la república dice “integra…” y los otros, los negros, África, Argelia, los míseros, los pueblos indígenas, en cualquier parte abren los labios y dicen “ción”. Un juego interminable.
Se llama colonización material e inmaterial.  Colonialismo de un imperio sobre otras muchas naciones. Pero también existe el dominio de un estado sobre  otras naciones indígenas en su territorio. Colonialismo interno de un grupo social por otro, un intelectual cumbre de América, Pablo González Casanova, lo inventó para dar cuenta de esa relación de poder de los unos (pocos) con los otros (muchos). Dirá  que el colonialismo interno es una estructura de relaciones sociales de dominio y explotación entre grupos culturales distintos.
La integración fue la fórmula enarbolada por el indigenismo de los años cuarenta, y siguientes, para que los pueblos indígenas se hicieran sociedades modernas. Esos pueblos que viven en su atraso y que necesitan de nuestro “progreso material y espiritual”. Ese progreso que es desarrollo desigual y destructivo al que nunca se arriba, a ese que hay que rebautizar cada lustro porque queda corto de sostenibilidad, de sustento, de identidad y, muy en particular, de humanidad.  O aquellas culturas con dioses misóginos que contradicen los ideales paritarios de la espiritualidad indígena; dioses odiosos que te exilian del paraíso a un sendero de dolor y esfuerzo y no los dioses indígenas atrasados, padre y madre, que te legaron lo más hermoso que pudieron construir para ti porque te amaban: la Tierra: y te hicieron hermano de los árboles y los peces y las estrellas.
La integración, eso sí, busca superar las prácticas etnocidas de antaño. La integración busca sumar a los indígenas a la sociedad, que dejen atrás sus prácticas consideradas por el poder parte del atraso. Se busca un efecto de control social, más sutil, pero no menos efectivo: absorber y asimilar. Que los pueblos indígenas dejen atrás su cultura y su idioma; pero sobre todo su territorio y sus recursos naturales.
Un amigo habla de etnofagia. Digamos con él, etnofagia lingüística: expresiones como Nuestro Pueblos e Integración Indígena busca devorar lo que queda de indígena en nosotros. Como el ataque violento ya no es tolerado por la opinión pública nos proponen ahora dispositivos como la disolución gradual y la desarticulación cultural y espiritual. 
Estas dos categorías se destacan  entre muchas otras. Cuando son usadas por sus dueños no se reflexionan ni se explican, sus titulares suelen dejar pasar una excelente oportunidad de quedarse callados.



Fernando Quilaleo A.
Periodista.


Septiembre 15, 2010.
21.35 horas.