lunes, 25 de abril de 2011

El desafío del Vivir Bien indígena y el desarrollismo (1)

El desafío del  Vivir Bien indígena y el desarrollismo (1)

Pareciera ser que la receta del Desarrollo, como las papas, viene bien con todos los platos políticos, desde la ultraderecha, la derecha conservadora, la derecha liberal, el centro cristiano, la izquierda renovada y la izquierda radical. Vaya producto del ingenio culinario político del siglo XX que permite adobar bien las salsas y carnes, pescados, verduras, el pan y el vino.  El Desarrollo se ha enroscado sobre sí mismo y se ha reconstituido molecularmente de tal forma que puede acompañar el menú macdonalizado de dictaduras como puede ser parte sustantiva de los letreros de la cocinería ciudadana.

 Al desarrollo pensado a sí mismo, es lo que llamamos Desarrollismo, esa teoría económico-político-cultural que se inunda de discurso, emborrona cuartillas y es proclamado muchas veces por  quienes buscan construir una sociedad mejor.


Pero miremos Chile, cómo es posible que en un mismo espacio político coexistan think tank (centros de estudios) tan disímiles como Libertad y Desarrollo (derecha); Centro de Estudios para el Desarrollo (democristiana); Democracia y Desarrollo (liberal) o el  Centro de Estudios de Desarrollo Alternativo (comunista).


En el mundo indígena, que es el que me interesa considerar en este debate, podemos hablar que ya el Gobierno de la Unidad Popular promovió y generó una ley desarrollista, Ley 17.729 de 1972;  cuyo órgano ejecutor principal era el Instituto de Desarrollo Indígena (IDI). Dos décadas después en 1994, y casi sin cambios en su lógica operativa, los gobiernos democráticos de la transición discutieron y promulgaron la Ley 19.253 cuyo órgano ejecutor principal es la Corporación de Desarrollo Indígena (CONADI).



Hoy, casi dos décadas después, en 2010, agotada la lógica desarrollista de la CONADI, se plantea su sustitución por una Agencia de Desarrollo Indígena que comenzará a ser consultada en mayo próximo junto a otras cuatro importantes reformas en un solo proceso que dista mucho de las recomendaciones y estándares del Convenio 169 de la OIT.


No importan aquí tanto los ciclos de reformas cómo sí la lógica que opera detrás de estos intentos: hay unos pueblos postergados que necesitan alcanzar los mismos patrones que tiene la sociedad mayor o el país en el que viven. Aunque esos mismos países no sean considerados por sus pares del primer mundo como naciones desarrolladas todavía.


Los pueblos indígenas en un principio seducidos por el encantamiento siguieron la lógica, y terminaron suscribiendo la ideología del desarrollo. Un horizonte abundante e ilimitado de progreso y riqueza al que, según los supuestos, debían aspirar todos los pueblos de la tierra y los miembros de cada uno de ellos. La vía única al desarrollo debía mostrar el camino a transitar a toda la humanidad. A cada paso se oían detractores que advertían el sendero perdido. ¡Equivocados, van por el camino equivocado! están dando vueltas en círculos. No vamos a ninguna parte. Esta es la ruta que nos llevará derecho al despeñadero. Y así década tras década fueron cambiando los énfasis desde el anciano modelo de la vía única anunciada por Harry Truman. Se fue disolviendo la idea del crecimiento ilimitado, el aumento de la producción y la felicidad del consumo desenfrenado.


La huella única, el camino que todos los pueblos debían recorrer para alcanzar el desarrollo, comenzó a destartalarse al trasplantarlo, primero a Europa y luego al planeta entero. Cada copy/paste lo deterioró como un mal clon. Entonces surgieron voces activas que reformularon la teoría: lo que ocurre es que hay países desarrollados, con ciertas condiciones económico culturales, y países sub-desarrollados, países que se encuentran en la vía del desarrollo. Era obvio, según decían los observadores evolucionistas, que había países infantiles, adolescentes y maduros;  según el  estadio económico en que se encontraban. El desarrollo se daba por etapas.


El horizonte mágico estaba un poco más lejos, como la olla con monedas de oro al final del arco iris. Nacieron entonces las voces de la desconfianza. ¿Y no será que el bendito desarrollo se da en un marco de dominación, de control por los países ricos del centro sobre los países pobres de la periferia? Desarrollo desigual y combinado proclamó la teoría de la dependencia atrincherada en la CEPAL. El mundo se encontraba, por razones históricas, en una injusta división internacional del trabajo. Unos países eran productores de manufacturas y otros productores de materias primas. Los primeros se industrializaban y alcanzaban el desarrollo (centro) y los segundos se hundían en el intercambio desigual y se empantanaban pedaleando en el yogurt de  su subdesarrollo (periferia).



Las voces y el descrédito crecía, pero la bandera a pesar de la evidencia se mantenía flameando. El crecimiento tenía límites. No era posible crecer y consumir como lo hacen los países ricos. No es sustentable un  modelo de consumo en que unas 800 millones de personas generan una sobrecarga ecológica sobre los recursos naturales, aún más si se pretende extenderlo a los 6 mil 300 millones que somos. Para hacer eso se requerirían unos cinco planetas Tierra. Se necesita, entonces, de un desarrollo que sea sostenible, sustentable, amigable con el medio ambiente. Si, gritaron atrás, pero no sólo con consideraciones ambientales, también con una dimensión humana. Claro. Desarrollo Humano…pero a una escala humana. Nóbel alternativo para el que grito primero, alguien más? Tiene que ser  integral, ahhh y que sea un desarrollo popular, compañero.


Las naciones del mundo declararon el universal derecho al desarrollo. Fue aprobado por moros y cristianos en el seno de la ONU. La Declaración del Milenio incluyo los ocho objetivos de desarrollo y sus metas hasta el año 2015. Metas mínimas de una sociedad algo más humana.


Con un apriete de tuerca más o uno menos, pareciera que la palabra DESARROLLO, por el uso o el  abuso, quedó vacía de sentido. Este vaciamiento de sentido no ha sido resultado del desinterés sino más bien el uso abusivo en la disputa de control por su significado. Pero ese significado asociado a diversos significantes termina por transformarlo en un sinsentido. Hemos llegado a un punto en que el desarrollo es un ensoñamiento y una ideología desprovista de sentido. Signos carentes de cualidad.


Los pueblos indígenas también se dieron a la tarea de convertir, ahora en código desarrollista sus aspiraciones, sueños y mandatos, y acudieron al llamado de la larga marcha económica. Autodesarrollo, etnodesarrollo o desarrollo con identidad. Estaba todo dicho. Las condiciones del progreso de la humanidad no avanzan, tal como lo atestiguaron dramáticamente en la Guerra Mundial: Horkaimer, Benjamin y Adorno. Esa forma de Iluminismo económico no lleva a ninguna parte. No hay progreso para todos. Ni siquiera para unos pocos. Basta una brisa de locura, unas horas de intolerancia para echar al suelo toda la arquitectura que el esfuerzo de generaciones sacrificó para levantar. Unas hordas se toman los gobiernos, la justicia se disuelve, las cárceles se llenan de luchadores sociales, el poder se reproduce y se justifica a sí mismo. Las sociedades se retrotraen de una plumada al más oscuro laberinto de nuestras soledades.


Pero los pueblos son la medida de todas las cosas, de las que tenemos por buenas y las que consideramos malas. Los pueblos de la Tierra hoy agobiados por la travesía perdida del desarrollo buscan afanosamente una salida alternativa. El desarrollismo, cual Frankestein se ha vuelto en contra de los pueblos que lo inventaron. La vía mundial al desarrollo está fracasada. Los pueblos buscan alternativas para una economía solidaria al servicio de sus habitantes. Iniciativas cuyo objetivo central sea el Vivir Bien de todos y todas. La realidad del desarrollo se ha venido al suelo como modelo para la humanidad. Se requiere de un nuevo Modelo de Vida, de un modelo para el Vivir Bien Comunitario. Esta es la discusión urgente que los pueblos indígenas invitan a la Humanidad.


(Ver parte II y final) 

Fernando Quilaleo

Periodista.

Abril 24. 19 hrs.

jueves, 31 de marzo de 2011

Seminario Censo Nacional Chile 2012, Pueblos Indígenas y Diversidad Cultural


El Seminario Censo Nacional Chile 2012, Pueblos Indígenas y Diversidad Cultural, busca constituirse en un espacio de reflexión y diálogo en tornos a aspectos centrales de nuestra realidad nacional, la caracterización de quienes somos en Chile, de los derechos de los pueblos indígenas y su participación en la sociedad nacional; de los derechos humanos que debemos resguardar en relación a las condiciones de vida de la sociedad.

El SERPAJ, el Programa Pueblos Originarios de la Universidad ARCIS y las oficinas indígenas de las municipalidades de Lo Prado, Peñalolén y La Florida, han establecido un interés común por llevar adelante la realización de un seminario que permita poner en discusión estos temas.

Estas son las motivaciones de abrir un espacio de diálogo franco al que esperamos se sientan convocados expertos, dirigencia indígena, estudiantes, profesionales y ciudadanos interesados en conocer la dinámica del Censo 2012 que será, como hasta ahora lo ha sido, el principal instrumento de consulta estadística para la elaboración de políticas públicas.
 
El año 2012 se realizará en Chile el XVIII Censo Nacional de Población y Vivienda. El de Vivienda corresponde al séptimo. En nuestro país se realizan encuestas universales o Censos de Población cada diez años.  El organismo encargado de llevar adelante el proceso y la estructuración de sus preguntas es el Instituto Nacional de Estadísticas (INE). El último Censo de Población y Vivienda se realizó en el país el 24 de abril de 2002.

En Chile existen pueblos indígenas y estos son reconocidos en tanto pueblos por el Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo ratificado por Chile el 15 de septiembre de 2008 y entró en vigencia el 15 de setiembre de 2009. Además el país cuenta con una Ley Indígena 19.253 promulgada en el año 1993. En el plano internacional Chile suscribió en septiembre de 2007 la Declaración de Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas.

El primer Censo en Chile, de la época republicana, en considerar una pregunta específica sobre indígenas fue el realizado en 1992. La pregunta cambió en 2002 generando un descenso de un 30% en el número de población que se consideraba como indígena, respondiendo afirmativamente a la pregunta.

Estos cambios hacen previsible que la formulación de la pregunta censal considerada en la ronda 2012, así como el nuevo escenario de existencia de derechos de los pueblos indígenas en Chile, consagrados en nuestro ordenamiento jurídico, lleven a un proceso de revisión de la pregunta.

El Convenio 169 obliga a los Estado que lo ratifican a consultar a los pueblos indígenas sobre la o las preguntas a consultar. Ha sido de interés manifiesto de los pueblos indígenas y, debiera serlo de la sociedad chilena, la necesidad de establecer en el Censo una pregunta específica sobre el uso de los idiomas o lenguas indígenas en Chile. Tema de central importancia para nuestra diversidad cultural y que, hasta ahora, no ha sido preguntado. Además debemos considerar que otros sectores importantes de la sociedad han demandado ser considerados en este proceso censal como los afrodescendientes.


 El Cuestionario Censal y las Preguntas

El cuestionario censal es el documento que se aplica a cada persona encuestada. En el trascurso de las rondas censales fue cambiando el cuestionario, modificándose la forma de procesamiento de datos y el tiempo en la obtención de resultados.  

En 1992 se agregó para toda la población la consulta acerca de discapacidad, y para los de 14 años y más se volvió a incorporar religión, que no había sido consultada en 1982. Asimismo, se introdujo la consulta sobre culturas indígenas:
 
El Censo de 1992 fue el primero en Chile, de la época republicana, en considerar una pregunta específica sobre indígenas. Sin embargo, la pregunta cambió en 2002 generando un descenso de un 30% en el número de población que respondió afirmativamente a la pregunta.
Las Preguntas fueron:
1992:     ¿Se considera perteneciente a alguna de las siguientes culturas?
2002:     ¿Pertenece usted a alguno de los siguientes pueblos originarios o indígenas?

Las cifras:
1992:   998.385 personas contestaron ser indígenas.
2002:   604. 394 personas contestaron pertenecer a un pueblo indígena.

La disminución de la población indígena entre ambos censos fue de 306 mil 193 personas, cantidad que representa una caída del 30,67% en la década 1992-2002. Lo que llevó a las organizaciones indígenas a hablar de Genocidio Estadístico y, por su parte, el INE a señalar que la pregunta de 1992 estaba mal formulada.

En su momento el Instituto Nacional de Estadísticas aclaró que las cifras sobre población indígena de los censos de 1992 y 2002 no serían comparables. Ello, porque en la cédula censal se cambió el concepto "identificación con culturas" por "pertenencia" a alguna etnia. A su vez, el cuestionario antiguo consultaba sólo por tres etnias, mientras que el nuevo lo hace por ocho. A su turno, algunas organizaciones indígenas platearon una duda sobre la circunstancia de disminución de población entre un censo y otro, sobre las explicaciones dadas e incluso llegaron a sostener la idea de un “genocidio estadístico” que atentaría contra sus derechos.

La participación en el Seminario  Censo Nacional Chile 2012, Pueblos Indígenas y Diversidad Cultural es Libre y Abierta:



Paneles Temáticos
Recepción e Inscripción de asistentes.
9.15   Apertura a cargo de:
Representante de SERPAJ. Secretario Ejecutivo, Patricio Neira.
Representante de U. ARCIS. Rector Carlos Margotta
Representante de Municipalidad de Lo Prado. Alcalde Gonzalo Navarrete.
Representante Instituto Igualdad: Ricardo Núñez
9.45 Mesa 1  El Censo, su consistencia cuantitativa y la importancia para los pueblos indígenas.
Expositores
INE, Sra. María Luz Nieto
CELADE, Fabiana del Popolo Censos y  Pueblos Indígenas en América Latina
Jennifer Thiers Huenchun. Universidad de Barcelona. Estadísticas Indígenas y proyecciones.
U. ARCIS: Profesor Carlos Pérez, Epistemología y ciencias cuantitativas.
Parlamentario: Senador Juan Pablo Letelier (por confirmar)
Modera: Instituto Igualdad

Preguntas y Comentarios
11.30 Café
11.45 Mesa Derechos Colectivos de los Pueblos Indígenas, Censo 2012 y Políticas Públicas
Alihuén Antileo, Programa Pueblos Originarios, U. Arcis.
Fernando Quilaleo, periodista, Oficina Derechos Indígenas Lo Prado.
Ricardo Inalef, Oficina Indígena La Florida.
Parlamentarios: Diputado Pepe Auth (PPD) y Diputado José Manuel Edwards (RN), presidente Comisión de Pueblos Originarios CDD (por confirmar).
Modera: SERPAJ.

Preguntas y Cometarios
13.30 Cóctel de Cierre
14. Entrega de Certificación (tendrá un costo de dos mil pesos por persona debe ser firmado por las tres instituciones).
14.15 Cierre del Seminario



lunes, 28 de febrero de 2011

Política Indígena de Gobierno: un año de desmantelamiento

Política Indígena de Gobierno: un año de desmantelamiento

Dos han sido los principales instrumentos de gestión política indígena del Gobierno en su primer año: un destornillador y alicate. Como los niños curiosos e inquietos han tomado el desatornillador para comenzar a desmantelar el juguete pero, como suele suceder, ahora no saben cómo volverlo a armar ni qué hacer con las piezas que le sobran, salvo botarlas. Se olvidaron de sus propios anuncios de campaña, de su programa de gobierno y se agobian en explicar el desmantelamiento como etapa previa del rearmado de un vehículo nuevo que nadie del equipo de Gobierno es capaz de explicar en qué consiste.
La evaluación del primer año de gestión de política indígena del gobierno de Piñera es paupérrima. Pasemos revista a sus principales hitos: mantuvo la política represiva en las comunidades mapuche, continuó con allanamientos y persecución a los líderes de las movilizaciones por recuperación territorial. Utilizó la violencia en el desalojo de familias rapanui que ocupaban terrenos que reclaman su restitución; incumplió los compromisos adquiridos con los presos mapuches para poner fin a su huelga de hambre y la trasgresión al debido proceso continúa por parte de la Fiscalía y los persecutores. En materias administrativas, dejo de invertir más de 75  millones de dólares por la no ejecución del Fondo de Tierras de la Conadi, desconoció el compromiso de compra de tierras a 115 comunidades mapuche  y anunció la no realización de la tercera fase del Programa Orígenes y su cierre en el 2011. En el área pública despidió a más 150 funcionarios, en su mayoría indígenas. Trasgredió el Convenio 169 de la OIT con consultas parciales,  maliciosas y cuestionadas por las organizaciones indígenas, desatendió sus propios anuncios; dio y quitó urgencia a un proyecto inconsulto de reconocimiento constitucional de los pueblos indígenas y faltó, incluso, a sus propios compromisos de campaña de fortalecer una política indígena urbana.
Revisemos la evaluación del propio Gobierno sobre lo que se hizo en el primer año de gestión, en voz de su encargado Sebastián Donoso, ellos habrían vivido un año para “ordenar la casa” y establecer cinco ejes de gestión, a saber: 1) fomento cultural; 2) perfeccionamiento de mecanismos de entrega de tierras; 3) reestructuración de la institucionalidad; 4) instalación de procesos de participación y 5) un enfoque integral desarrollo indígena.
En cada uno de ellos señala logros como los siguientes, en el mismo orden: un instructivo presidencial para incluir  autoridades indígenas en actos oficiales;  perfección de mecanismos de entrega de tierras , en particular, 753 subsidio individuales de adquisición de tierras acompañada de un apoyo  productivo de Indap; creación consejo asesor de ministros para asuntos indígenas; procesos de participación con 19 mesas de Diálogo con el Pueblo Mapuche; procesos de consulta indígena de acuerdo al Convenio 169 de la OIT y la adopción de un enfoque integral respecto del desarrollo de los pueblos originarios.
En suma, una serie de gestiones aisladas e inconsistentes; cuestionadas por los propios pueblos por intrascendentes y maliciosas.  Gestiones, que en el proceso de desmantelamiento de lo existente, ni siquiera se detiene a observar sus propios anuncios y compromisos de campaña.

En el Programa de Gobierno de Piñera y la Derecha se anunciaban cuatro ejes principales:
1.     Dejar atrás una política indígena eminentemente ruralizante (sic) para avanzar hacia una política integral, con un Fondo de Desarrollo que reforzaría proyectos de organizaciones indígenas urbanas y distribución según  densidad demográfica indígena.
2.     Eliminar de la actual política los instrumentos discrecionales de entrega de tierras y nuevos instrumentos de reconocimiento en áreas como educación, capacitación, emprendimiento, vivienda y pensiones.
3.     Oficinas de Asuntos Indígenas en comunas con asignación de recursos de fondos indígenas.
4.     Evaluación completa y sistemática de los resultados que ha tenido el programa de Educación Intercultural Bilingüe y un Centro Bicentenario de Fomento de las Culturas Indígenas.

Como se aprecia el 90/100 de los anuncios se encuentra olvidado, entrampado en el desconocimiento e inconsistencia de la nueva forma de gestión.  El gobierno de derecha ni siquiera ha cumplido con sus propios anuncios, embobado en la destrucción y desarme de lo que los pueblos indígenas consiguieron en sucesivos esfuerzos políticos a lo largo de los años de transición democrática..

En menos de un año, la Derecha ha vuelto a demostrar, su vocación de disminuir y anular los derechos conquistados por los pueblos indígenas en Chile. Todo hace augurar que tanto la antigua como la nueva derecha profundizarán los desequilibrios democráticos, promoviendo políticas regresivas en lo social, conservadoras en lo cultural y  destructivas de los derechos fundamentales de los pueblos indígenas.
Es previsible que en este segundo año de gestión, el gobierno de la Derecha   mantendrá fuera de las decisiones nacionales a los pueblos originarios, reprimirá todo intento de protesta social, detendrá el avance de reconocimiento de derechos  y desmantelará la débil política pública de mejoramiento de la calidad de vida de los pueblos indígenas que se había logrado sostener.

Fernando Quilaleo
Periodista
Febrero 27/2011
20.45 hrs.



sábado, 27 de noviembre de 2010

Linchamiento o Justicia Indígena en Bolivia

Desde el 2009, 30 personas murieron linchadas en Bolivia y otras 77 salvaron de correr igual suerte, según el Alto Comisionado de Derechos Humanos de la ONU en La Paz. En Chuquisaca, a fines de octubre último una pareja fue linchada acusada de brujería. En Potosí, cerca de Chile, una turba enardecida retuvo a cuatro policías acusados de corrupción y extorsión, el grupo captor asegura  haberlos juzgados, los encontraron culpables y aplicaron “justicia comunitaria”.
Los sectores populares, pero sobre todo la prensa, suele llamar  Justicia Comunitaria a los linchamientos.  Se confunde así la Justicia Comunitaria Indígena con el ajusticiamiento directo. La justicia comunitaria indígena proviene de prácticas ancestrales y actuales de resolución de conflictos pero, en muchos casos, es tomada por el sentido común mediático y reinstalada en el debate como acción ejecutiva sin forma de juicio, una imposición de voluntad. Tratemos de distinguir entre ambas.
Diferenciar el linchamiento de la Justicia Comunitaria Indígena es un esfuerzo que ha llevado adelante Bolivia de la mano del Presidente Evo Morales y su revolución plurinacional.  Se trata de  evitar la baraúnda que confunde la acción por mano propia con las formas y prácticas culturales de justicia de las comunidades indígenas, que es lo que se ha intentado definir y legalizar con un reconocimiento constitucional, una ley de justicia comunitaria y una de deslinde jurídico.
El sentido común popular homologó la práctica ancestral de hacer justicia frente a un desequilibrio en las comunidades del mundo andino con una forma específica de reacción ante un crimen realizado; que es ubicar a un acusado de un crimen grave, apresarlo por una turba y, en la mayoría de los casos, tomar su vida sin proceso,  lincharlo.
La palabra “lynchamiento” es un anglicismo tomado del apellido del juez de Virginia, EE.UU., Charles Lynch que en 1790 ordenó la ejecución de un grupo de acusados que habían sido exculpados por un tribunal. El juez Lynch,  miembro de un grupo cuáquero, indignado por la absolución de los hombres que consideró pro-británicos en el marco de la Guerra de Independencia, ordenó su ejecución directa.
La lógica del linchamiento, como autotutela o imposición de la voluntad de una de las partes, confundido con la justicia comunitaria es bastante corriente en el sentido común boliviano urbano. Como muestra de esta semiología es posible encontrar en el viejo Chukiago Marka o en el empobrecido  y agitado El Alto, monigotes humanos hechos de trapo y ropa vieja, colgados de los postes de luz  en señal de que en ese barrio, al encontrar a un criminal, se practicará la “justicia comunitaria”.
Pero eso no es justicia comunitaria! Clamaron los líderes indígenas de las cinco principales organizaciones de los pueblos originarios bolivianos reunidas en el Pacto de Unidad. La Justicia Indígena no se comporta así, tiene otra ética, otros códigos y normas,  otros fines y es una forma legítima de práctica de justicia ancestral y por fuera del sistema jurídico procesal y penal del Estado. Es parte de los esfuerzos por el reconocimiento del pluralismo jurídico.
La Justicia comunitaria toma forma de juicio en una comunidad (ayllu) aymara u otro pueblo. Se constituye como práctica efectiva de resolución de conflicto intra-comunitarios que no considera la ejecución del acusado como una salida del proceso. La Justicia Indígena es desarrollada y ejercitada por los pueblos para la mantención del equilibrio energético-social  dentro de la comunidad. En general, su mayor castigo, es la expulsión de la comunidad de él o los acusados. Como en el film boliviano Nación Clandestina.
En la obra del realizador Jorge Sanjinés (1989), que es para muchos considerada la mejor película realizada en el país de Tiwanaku  en toda su historia; narra la expulsión de la comunidad de un jefe indígena acusado de engañar y causar daño al equilibrio de su ayllu. Un juicio comunitario sentenció su expulsión como el mayor castigo posible. Él, buscará con afán volver a su comunidad. Bailará sin descanso para reparar el daño. Todo esto sucede a espaldas de la sociedad dominante. El pueblo aymara desarrolla sus prácticas culturales como punto de fuga en los márgenes de la clandestinidad. Un punto de fuga de los dispositivos del poder, como conceptualizó Michel De Certeau en “La Cultura en Plural”. La cultura plural como una forma para rehuir a la sociedad disciplinaria.
La Justicia Comunitaria Indígena  fue reconocida por la Constitución Política del Estado Plurinacional aprobada en febrero de 2009 y en su artículo 180.2 se establece la coexistencia de dos sistemas jurídicos: el procesal ordinario y la Justicia Indígena Originaria Campesina. Es cierto que el nombre es largo y buscó dejar contentos a todos los actores y por cierto a la derecha, en ocasiones ambién disfrazada de enfervorizado izquierdismo, cuestiona y busca confundir con los dichos “linchamientos populares” y abrirle un flaco de distancia a Evo Morales con la ciudadanía y los pueblos.
Quizás podamos desarrollar otro día y con detalles las características específicas de la Justicia Indígena. Por hoy me interesa sostener la importancia del pluralismo jurídico que deja atrás la noción de monismo jurídico, que afirma, la existencia de un único sistema jurídico en  un Estado y por tanto la existencia de una sola forma de ejercicio de la justicia. En general esa única vía, en América, es la  impuesta a los pueblos indígenas por los sistemas judiciales y tribunales de las sociedades no indígenas;  coloniales primero y republicanos más tarde.
Sin embargo, las formas de ejercicio de la justicia previa a la conformación de los estados  han sobrevivido en casi todo el continente. En Chile, aún se practica el wichan mapuche; el  juicio de clanes y ancianos en Rapa Nui o la justicia del ayllu aymara en el altiplano o la precordilera del Norte Grande. Todas ellas constituyen una forma debilitada, casi hasta su desaparición, pero existente y, sobre todo,  recuperable de justicia indígena.
A concluir esta columna, Naciones Unidas acordó, a solicitud del Estado Plurinacional de Bolivia, celebrar en el 2014 una Reunión Plenaria de Alto Nivel que recibirá el nombre de “Conferencia Mundial sobre los Pueblos Indígenas” el tema de la Justicia Comunitaria y el pluralismo jurídico, será sin duda parte de la discusión.

Fernando Quilaleo A.
Periodista. Mg. en Comunicación.
Noviembre 16 de 2010. 21.15 hrs.

viernes, 12 de noviembre de 2010

Censo 2012, consulta previa e idiomas Indígenas

http://www.elciudadano.cl/2010/11/08/censo-2012-consulta-previa-e-idiomas-indigenas/

Censo 2012, consulta previa e idiomas Indígenas

Los propios errores técnico/políticos del Instituto Nacional de Estadística de Chile y la desconexión con el mundo indígena  llevaron a que los Censos de 1992 y 2002 fuesen incomparables. El primero reveló una población  de  998 mil personas indígenas y el segundo sólo contabilizó 692 mil indígenas.
¿Cómo fue posible que el INE errara tanto el cálculo? ¿Cómo fue posible que pasáramos de ser el 9,2% de la población a ser el 4,6%? Y en diez años se perdieran el 30,67% de la población indígena; ¡se habían perdido por prestidigitación estadística 306 mil personas!
“Genocidio Estadístico” se me ocurrió bautizar a esta “desaparición” de las estadísticas oficiales de 300 mil personas indígenas (emol.cl 29/03/2003).  Aunque habíamos ya advertido al INE de los riesgos de insistir en modificar la pregunta; criterios técnicos, pero sobre todo, políticos influyeron en la modificación.
A la Institucionalidad siempre  le rondó la idea de la sobredimensión de la realidad indígena que se acercaba peligrosamente al 10% de la población nacional y había que hacer algo. Se convocaron algunos técnicos especializados e incluso algunas voces técnicas indígenas abogaron por cambiar la pregunta del Censo 92.
Los argumentos eran que cualquiera podría haberse manifestado indígena, pues no había más mecanismo de control que la autoidentificación; el concepto cultura era muy amplio y, se argumentaba, la influencia positiva (sic) del contexto del  Quinto Centenario que  llevaba a una solidaridad extrema de los no-indígenas. La entonces coordinadora de Demografía INE, sostuvo que “ya en 1992 se sabía que la pregunta sobre identificación con una cultura indígena estaba mal formulada…ese año en el país existía bastante efervescencia por el tema de las etnias, ya que aún no se dictaba la ley indígena”
La pregunta del 92 estaba formulada bajo un criterio de autoidentificación decía: “si Ud. es chileno, se considera perteneciente a alguna de las siguientes culturas”. Algunos pensaron que esta pregunta abierta, que preguntada por una cultura abría la posibilidad que personas no indígenas pudieran responder afirmativamente y escoger una de las alternativas: mapuche, aymara, rapa nui o Ninguna de las anteriores.   Fue considerada una pregunta que sustentaba la “autoidentificación cultural”
En el 2002 la pregunta cambió de giro y se orientó en forma  más clara por “pertenencia indígena”, decía: “si Ud.es chileno, pertenece a alguno de los siguientes etnias indígenas” y refería en las respuestas los ocho pueblos considerados en la Ley Indígena 19.253.
El mismo Sebastián Donoso, hoy Coordinador de Políticas Indígenas del Gobierno de Piñera, llamaba a no asombrarse por la baja de población y que esta correspondía a un interés político porque “para nadie es un misterio que la cuestión numérica es vital en el marco de las demandas etno-autonómicas de los grupos indígenas”. Ahora Donoso está en la Institucionalidad y deberá enfrentar la disyuntiva.
El 2012 se realizará un nuevo Censo de Población y Vivienda en el país. El INE se encontrará que en esta oportunidad existe Tratado Internacional aprobado por Chile; el Convenio 169 Sobre Pueblos Indígenas de la OIT que regula la relación del Estado con los Pueblos Indígenas. El Convenio les obligará a consultar, por lo tanto,  la pregunta del Censo sobre pueblos indígenas. Por los errores anteriores del INE de no prever s relación con los pueblos indígenas, es altamente probable que la pregunta vuelva a modificarse, y haga que los datos de los tres censos sean inconmensurables e impida proyectar alguna idea clara sobre cuál será la población indígena en el año 2022, por ejemplo.
Se carecerá de puntos de comparación. Sería impresentable que las cifras fueran a la baja de nuevo con un renovado etnocidio de las cifras. Una curiosidad, para saldar esta inconmensurabilidad de las cifras la encuesta CASEN 2003 y 2006, que no son un censo sino una muestra, proyectaron una cifra amparada en los Censos anteriores, y la cifra resultante es casi un promedio prefecto de ambos censos: 6,6%.
Así, es probable que la Administración Piñera se abra a realizar una Consulta Previa, obligados por el Convenio 169 de la OIT. No podría ser de otra manera. El INE cometería una nueva transgresión técnica si acepta redactar la “nueva pregunta” de espalda a los pueblos indígenas presionado para evitar una cifra que vuelva a empujar un peldaño más las demandas políticas de los pueblos indígenas y dejar atrás aquello de las “minorías” y continuar el camino del ejercicio de los derechos esenciales como el derecho a la Libre-determinación.
Pero hay mediciones tan importantes como el Censo de Población que no se han hecho. Se debe con urgencia medir el conocimiento de los idiomas de los pueblos indígenas en Chile. La ausencia de datos específicos ha llevado a una  indiferencia sobre los destinos de los idiomas indígenas y una pésima política pública sobre “lenguas indígenas”, el programa de EIB está atrasado 15 años respecto a sus pares de América Latina, fue abandonado a prácticas superficiales, incoherentes y parciales.
La CASEN 2003 y 2006 muestran que el mayor porcentaje de hablantes de idiomas indígenas está en las personas de edad avanzada y está fuertemente a la baja. Las cifras caen en forma alarmante;  quienes hablan y entienden, sumados, pasaron de ser un 29% en el 2003 a un 23% en el 2006,  en sólo 36 meses!
Por lo demás, Chile no se caracteriza por tener una política asertiva de bilingüismo en su educación. Muy pocos estudiantes terminan el colegio hablando inglés, luego de seis años de clases intensivas de contenidos y represivas de evaluaciones, el fracaso es la frecuencia.
Por lo tanto, el Censo 2012 y el INE tiene varios retos y desafíos: conservar un mínimo de fiabilidad técnica y científica; respeto por la voz de los pueblos indígenas en materias que les involucran; buscar el consentimiento previo, libre e informado de los pueblos para la nueva versión de pregunta censal tal como se los exige el Convenio 169 de la OIT; avanzar en la producción de datos necesarios y válidos como la uso y conservación de los idiomas indígenas.
El argumento que nos dio el Director del INE en el año 2000, de cuyo nombre no quiero acordarme, explicaba que el costo adicional e inalcanzable de incluir una pregunta sobre idiomas indígenas era el freno para modificar la matriz de preguntas del Censo.
Quizás hoy pueda el INE sacarle un ala a los 20 mil 200 millones que ofreció el gobierno en la Mesa del Ñielol o seguir insistiendo en el viejo adagio que compartí con el maestro de las cifras honestas Pedro Chakiel, sólo debemos creer en las estadísticas que nosotros mismos manipulamos.
Fernando Quilaleo
Periodista
Noviembre 01, 2010. 10.15 hrs.

Mapuches del Puelmapu (Ranqueles). Nótese la carcanía de la imagen en el centro con la foto famosa del Che; es un xarilonko o una boina caída? un siglo antes que la popularizara el Che Guevara!.