lunes, 13 de junio de 2011

Chile y Argentina en el Largo Sendero de la Historia Mapuche

                                  


“Los incendios de cementeras listas para la cosecha
alumbran el estrellado cielo de la frontera”

                                                                                                        


Sábado por la tarde. Junio y el sol brilla estival. Las noches son más largas y los días más cortos. Me he sentado mirando revivir mi huerta florida  con el ya próximo veranito de San Juan. Podría estar sentado aquí mismo, a orillas del río Maipo, mil años antes, 500 antes que escuchásemos hablar por primera vez de España y del Papa. La gente estaría en sus casas cerca de los canales y prepararía las fiestas del fin de año. Entonces no sería el santo el festejado sino el Año Nuevo, se habrían secado y caído las hojas, entonces sería We Xipantu.


El rey Felipe II, contaba Domingo Curaqueo padre, mandó que sus servidores del Reino de Chile expulsarán a los mapuche de las cercanías de Santiago y los hicieron formar pueblos de indios como Melipilla o Buin; además debían ser bautizados con nombre de santo y apellidos de cristianos y en español.


Durante la Colonia los españoles solían llamar Chilenos a los mapuches. Chileche o araucanos. Por su parte los incas aseguraban haber bautizado en aymara estos territorios como lugares fríos, Chile-Suyu. No había más chilenos que los pueblos originarios que la habitaban y que no eran ibéricos. Los curas hábiles en la tarea milenaria de la dominación. Habían aprendido de sus dominadores los romanos el arte del control de nuevas mentalidades a través de la imposición de creencias. Los cristianos impusieron el nombre de Juan y Juana a muchos de los nacidos. Así la atávica fiesta de fin del año agrícola mapuche se comenzaba a subsumir en el oscuro manto de la superposición de ritualidades. La victoria cristiana no sería eterna ni absoluta. La verbena permaneció inmanente hasta ser develada a inicios de los 80. El cristianismo fue victorioso en muchas fiestas religiosas que hoy se mezclan, practicó el sincretismo sin tregua. El principio de la empatía de Carl Rogers no había nacido todavía.


Los conquistadores no vieron la enorme riqueza de la diversidad que destruían. No descubrieron, sino encubrieron. La mentalidad de conquista venía impulsada por el sentido empresarial ya presente en la Europa en expansión. Por eso no es extraño notar coincidencias tan cercanas si yuxtaponemos la invasión de América y los intentos de capitales transnacionales por construir en la Patagonia una central Hidroeléctrica. Hace 500 años llegaron preguntando si teníamos oro, y hoy preguntan si tenemos teléfonos, agua potable, electricidad, carreteras por  concesionar o Patagonia sin represas.


Los días transcurren con noches frías y días cálidos. Asistiremos a una antigua fiesta de la sociedad original. La fiesta del nuevo ciclo del Sol. La nueva Salida del Sol, We Xipantu. En la larga historia mapuche desde el lejano origen del universo, de la denominación de las cosas, del manejo del arte de la palabra, de la observación astronómica, de la defensa del territorio  y sus  recursos valiosos y, sobre todo, la construcción de una sociedad estructurada y libre, como el vuelo de los cóndores. Una nación extendida en un territorio que iba desde el sur del Río de la Plata hasta la Patagonía y desde el Atlántico al Pacífico. De ocaso a ocaso, desde el Wvñelfe azul de la mañana hasta el rojo del atardecer. El Puel Mapu y el Gvlu Mapu. Las dos caras del País Mapuche, del Meli Wixan Mapu.


Cerca, de lo que hoy es Buenos Aires, los mapuche obsequiaron presentes  de plata a los novísimos turistas náufragos de una expedición encabezada por Juan Díaz de Solís. Estos sobrevivientes la llevaron a su España natal y alimentaron la idea de una enorme montaña rica en Plata, que deslizaba sus entrañas por un río majestuoso. Nacía Argentina.


Se acabaría la Colonia y vendría las luchas revolucionarias de la Independencia. El País Mapuche, que ya había conseguido su independencia por la vía de una guerra prolongada de 300 años y el reconocimiento de su nación por la Corona Española, vería temblar su posición y más tarde sucumbir su soberanía. Creados los estados criollos, no pasarían 60 años antes que el propio destino manifiesto de las novísimas oligarquías vieran amenazadas su integridad por la existencia de un pueblo libre en sus fronteras. La forma de ver al pueblo mapuche paso del respeto por su valentía al cuestionamiento de su condición de outsider civilizatorio. Domingo Faustino Sarmiento, el pensador argentino, escribirá su obra mayor contra los valores del pueblo mapuche: Civilización y Barbarie en las Pampas. DFS crea su dicotomía y comienza a ordenar la realidad con su nuevo hallazgo: campo/ciudad, cultura/ignorancia, europeo/mapuche, buenos/malos. La pampa en Sarmiento es el eufemismo para designar al pueblo mapuche. Más cercanos a la naturaleza, de ellos el civilizado debe huir o, mejor, combatir. Las sociedades herederas de la Europa pensante deben abrazar la ciencia, la técnica, la literatura y las artes. Argentina necesitan, dirá, promover la inmigración europea para poblar la pampa y la patagonia. El proceso implica eso sí un sacrificio: la destrucción y aniquilación del pueblo mapuche, esos salvajes que piden permiso a los ríos, a los árboles, a los animales para tomarlos. Argentina y Chile debían eliminar al Pueblo Mapuche a condición y amenaza latente de volver ambos a la Barbarie.


La Guerra se llamaría de Pacificación de la Araucanía en Chile y Campaña del Desierto en Argentina. Se usurpará la totalidad del territorio mapuche, de ambos lados de la cordillera. Crimen, muerte, persecución,  usurpación de animales, incendio de cosechas en todo el territorio, robo de madera, recursos naturales; se transformaría a la nación mapuche de pueblo ganadero en campesino de subsistencia. Por todos lados pobreza y destrucción. La población que ya estaba menguada por la Guerra de Arauco vería descender aún más su número, ahora con el desprecio y discriminación por su condición. Chile y Argentina seguirán adelante, y se caerán esas montañas antes que chilenos y argentinos rompan su pacto. El pueblo mapuche quedó apretado como trigo en un costal. Vendría la radicación. En Chile se entregaría 3.078 títulos de merced sobre 475 mil héctareas de los 10 millones antes de la Guerra. Pero eso no bastaría por que, ahora por la vía legal y la estafa seguiría la usurpación de ese medio millón de há. Vendría la propiedad privada y la migración. Todo reseñado en un magnífico libro de René Rodríguez “los mapuches en el largo sendero de la historia de Chile” (Estocolmo, 1983).


La historia mapuche es larga como esta cordillera. Fría a veces, maciza otras. Oscura y despoblada y frondosa y bella. Quizás esta historia dolorosa es también parte de nuestra historia. Que nuestras penurias y sacrificios son también parte de nuestra identidad. Los esfuerzos por levantarse de nuevo, por colocar de nuevo en el centro de la economía  y de la política la necesidad de una relación distinta a la que ha existido hasta ahora, echar mano a la capacidad diplomática y de resistencia del Pueblo Mapuche.


Anochece. La cordillera brilla como un sol blanco. Los mapuche preparan la fiesta del nuevo año. 500 mil mapuche en el Puel Mapu y un millón en el Gvlu Mapu. 







Fernando Quilaleo A (periodista)
en Twitter: @kilaleo 

11 junio. 20.55 hrs.

lunes, 23 de mayo de 2011

Un Nuevo Modelo de Vida: El desafío del Vivir Bien indígena (parte 2)

Un Nuevo Modelo de Vida: El desafío del  Vivir Bien indígena
(parte 2)

Muchos años atrás recordé esa tarde remota en que un buen amigo me llevó a conocer el hielo. América Latina era entonces una aldea con 20 casas de barro y cañabrava construida a las orillas de un río de aguas diáfanas que se precipitaban sobre un lecho de piedras pulidas, blancas  y enormes, como huevos prehistóricos. Me comentó cómo el desarrollo era en verdad la historia de un embrollo. El embrollo de la industrialización desenfrenada, la búsqueda de la riqueza ilimitada como motor de conquistas y dominaciones. Por lo tanto, concluimos, que la ruta de la vida humana y la de nuestros pueblos es, en gran medida, un proceso de desenrrollo. El largo esfuerzo de la liberación de esas conquistas y dominaciones, de estos interminables años de soledad.

Los pueblos están enrollados, cuando no arrollados, por sus problemas y los persistentes desaciertos de sus preceptores. Los pueblos están envueltos, atados, anudados. Se trata entonces de desenrrollar, de desatar, de liberar. Ese amigo hoy es presidente de un pequeño y digno país en una brizna de planeta en medio de un haz de luz en el espacio y habla con tenacidad, junto a los pueblos originarios, del Vivir Bien Comunitario.

Ese planeta pequeño tiene unos 6.300 millones de personas en sus extensiones. 1.200 viven con menos de un usadólar diario y otros 1.500 millones lo hacen con dos usadólar por día. Otros dos mil millones viven en condiciones de pobreza relativa, cuentan con recursos suficientes para alimentarse pero no para cultivarse. En menos de 100 años hemos disminuido la biodiversidad en un 60% y los recursos disponibles en el planeta se agotan en progresión geométrica. El agua está privatizada. Mil millones de personas viven a más de un kilómetro de una fuente de agua.  Cerca de 20% de los suelos están hoy salinizados o en vías de desertificarse, e inutilizados para la agricultura. Todos estos datos expuestos por Jeffrey Sachs en su libro El Fin de la Pobreza.

La agricultura intensiva o agroindustria se basa en robar bosques nativos a la naturaleza, terminar con su variedad de especies, su capacidad para conservar aguas y suelo, su protección contra las inundaciones y la sequía. Convertir un bosque nativo en un monocultivo o plantación forestal u otros productos genera ingresos rápidos a los capitales de unos pocos. Esos negocios y esos ingresos se basan en un daño que empobrece las tierras que en el pasado fueron fértiles y las contaminan con  fertilizantes. Los derechos culturales y de la biodiversidad son transgredidos y los estados amparan el dumping étnico, al subsidiar a las grandes empresas que no deben pagar los costos de la destrucción biocultural. El Planeta se afiebra. La Tierra se enferma.

La  alternativa al consumo desenfrenado no pareciera encontrarse en las lógicas de desarrollo, independiente cual sea su apellido. La iniciativa  actual de los pueblos originarios de América es la propuesta de Vivir Bien Comunitario. El núcleo duro y centro motor de esta propuesta de los pueblos es considerar a la Tierra como un organismo vivo criterio central establecido en la Cumbre de la Tierra de Cochabamba, Bolivia 2009.

La Tierra, no es sólo un organismo vivo, es la madre de todos los seres materiales e inmateriales. Como Madre Viva tiene derechos consustanciales e inalienables. Varios de esos derechos que están presentes en las largas jornadas de lucha de los pueblos originarios y sus aliados en el continente se pueden encontrar reseñados en el Proyecto de Declaración Universal de los Derechos de la Madre Tierra (DMT, ver más en: cmpcc.org).

La propuesta de un nuevo Modelo de Vida crece con la firme convicción que todos somos parte de la Madre Tierra, una comunidad vital indivisible de seres interdependientes e interrelacionados. Sus consideraciones políticas, económicas y culturales no nacen sino de una opción por la vida.

La propuesta apunta a quitarse de encima las gafas del desarrollismo y su falsa conciencia, y buscar/llevar una vida ligera pero significativa. Ir más liviano, con menos dinero, pero más espacio y más libertad. Proteger la Tierra para proteger la vida y castigar el derroche y el abuso. Vaya mirada de futuro que mira al pasado, y que encuentra en él una alternativa ya no sólo para una comunidad sino para todas las comunidades humanas y naturales.

La declaración de los DMT es la matriz de una propuesta de dilatado debate de la economía política indígena en contra del Modelo del Capital. La  globalización de este modelo económico que impulsa la progresiva explotación y apropiación  humana masiva de la naturaleza y sus recursos de tierra, agua y aire.  Muy bien lo sintetizó el Presidente Evo Morales al presentar sus propuestas para salvar al planeta “Los grandes efectos de los cambios climáticos no son producto de los seres humanos en general, sino del sistema capitalista vigente, inhumano, con desarrollo industrial ilimitado, por eso siento que es importante acabar con la explotación a los seres humanos y acabar con el saqueo de los recursos naturales".

Su gobierno ha precisado que “Como una voz de esperanza de un porvenir más equilibrado, irrumpe la Cultura de la Vida que encarnan nuestros pueblos, como lo han demostrado a través de la historia. Nuestras comunidades están impulsando otra forma de vida, la construcción de otra América, de otra Abya Yala, de otro mundo. Este otro mundo es propuesto desde un cambio de modelo de vida.

Ese nuevo Modelo de Vida va de la mano de las propuestas del Vivir Bien Comunitario que busca f
ortalecer las culturas locales para promover una sociedad humana y en encadenamiento con la naturaleza. Se incorporan principios como la relacionalidad, la complementariedad, la dualidad y la reciprocidad. Para garantizar el Buen Vivir, hay que incorporar a la actividad humana las prácticas colectivas de complementariedad y reciprocidad pero también las sociedades y naciones ricas deben bajar sus niveles de consumo.

El Vivir Bien Comunitario más que ofrecer soluciones mágicas e instantáneas se plantea dudas compartidas en torno a la forma de generar una economía política propia orientada a la comunidad y no una economía contra la gente, resituar así la relación de la política con la economía y reconciliar las estrategias económicas con las lógicas y éticas culturales.



Fernando Quilaleo A.
Periodista
Mayo 5 de 2011
21.15 hrs.

lunes, 25 de abril de 2011

El desafío del Vivir Bien indígena y el desarrollismo (1)

El desafío del  Vivir Bien indígena y el desarrollismo (1)

Pareciera ser que la receta del Desarrollo, como las papas, viene bien con todos los platos políticos, desde la ultraderecha, la derecha conservadora, la derecha liberal, el centro cristiano, la izquierda renovada y la izquierda radical. Vaya producto del ingenio culinario político del siglo XX que permite adobar bien las salsas y carnes, pescados, verduras, el pan y el vino.  El Desarrollo se ha enroscado sobre sí mismo y se ha reconstituido molecularmente de tal forma que puede acompañar el menú macdonalizado de dictaduras como puede ser parte sustantiva de los letreros de la cocinería ciudadana.

 Al desarrollo pensado a sí mismo, es lo que llamamos Desarrollismo, esa teoría económico-político-cultural que se inunda de discurso, emborrona cuartillas y es proclamado muchas veces por  quienes buscan construir una sociedad mejor.


Pero miremos Chile, cómo es posible que en un mismo espacio político coexistan think tank (centros de estudios) tan disímiles como Libertad y Desarrollo (derecha); Centro de Estudios para el Desarrollo (democristiana); Democracia y Desarrollo (liberal) o el  Centro de Estudios de Desarrollo Alternativo (comunista).


En el mundo indígena, que es el que me interesa considerar en este debate, podemos hablar que ya el Gobierno de la Unidad Popular promovió y generó una ley desarrollista, Ley 17.729 de 1972;  cuyo órgano ejecutor principal era el Instituto de Desarrollo Indígena (IDI). Dos décadas después en 1994, y casi sin cambios en su lógica operativa, los gobiernos democráticos de la transición discutieron y promulgaron la Ley 19.253 cuyo órgano ejecutor principal es la Corporación de Desarrollo Indígena (CONADI).



Hoy, casi dos décadas después, en 2010, agotada la lógica desarrollista de la CONADI, se plantea su sustitución por una Agencia de Desarrollo Indígena que comenzará a ser consultada en mayo próximo junto a otras cuatro importantes reformas en un solo proceso que dista mucho de las recomendaciones y estándares del Convenio 169 de la OIT.


No importan aquí tanto los ciclos de reformas cómo sí la lógica que opera detrás de estos intentos: hay unos pueblos postergados que necesitan alcanzar los mismos patrones que tiene la sociedad mayor o el país en el que viven. Aunque esos mismos países no sean considerados por sus pares del primer mundo como naciones desarrolladas todavía.


Los pueblos indígenas en un principio seducidos por el encantamiento siguieron la lógica, y terminaron suscribiendo la ideología del desarrollo. Un horizonte abundante e ilimitado de progreso y riqueza al que, según los supuestos, debían aspirar todos los pueblos de la tierra y los miembros de cada uno de ellos. La vía única al desarrollo debía mostrar el camino a transitar a toda la humanidad. A cada paso se oían detractores que advertían el sendero perdido. ¡Equivocados, van por el camino equivocado! están dando vueltas en círculos. No vamos a ninguna parte. Esta es la ruta que nos llevará derecho al despeñadero. Y así década tras década fueron cambiando los énfasis desde el anciano modelo de la vía única anunciada por Harry Truman. Se fue disolviendo la idea del crecimiento ilimitado, el aumento de la producción y la felicidad del consumo desenfrenado.


La huella única, el camino que todos los pueblos debían recorrer para alcanzar el desarrollo, comenzó a destartalarse al trasplantarlo, primero a Europa y luego al planeta entero. Cada copy/paste lo deterioró como un mal clon. Entonces surgieron voces activas que reformularon la teoría: lo que ocurre es que hay países desarrollados, con ciertas condiciones económico culturales, y países sub-desarrollados, países que se encuentran en la vía del desarrollo. Era obvio, según decían los observadores evolucionistas, que había países infantiles, adolescentes y maduros;  según el  estadio económico en que se encontraban. El desarrollo se daba por etapas.


El horizonte mágico estaba un poco más lejos, como la olla con monedas de oro al final del arco iris. Nacieron entonces las voces de la desconfianza. ¿Y no será que el bendito desarrollo se da en un marco de dominación, de control por los países ricos del centro sobre los países pobres de la periferia? Desarrollo desigual y combinado proclamó la teoría de la dependencia atrincherada en la CEPAL. El mundo se encontraba, por razones históricas, en una injusta división internacional del trabajo. Unos países eran productores de manufacturas y otros productores de materias primas. Los primeros se industrializaban y alcanzaban el desarrollo (centro) y los segundos se hundían en el intercambio desigual y se empantanaban pedaleando en el yogurt de  su subdesarrollo (periferia).



Las voces y el descrédito crecía, pero la bandera a pesar de la evidencia se mantenía flameando. El crecimiento tenía límites. No era posible crecer y consumir como lo hacen los países ricos. No es sustentable un  modelo de consumo en que unas 800 millones de personas generan una sobrecarga ecológica sobre los recursos naturales, aún más si se pretende extenderlo a los 6 mil 300 millones que somos. Para hacer eso se requerirían unos cinco planetas Tierra. Se necesita, entonces, de un desarrollo que sea sostenible, sustentable, amigable con el medio ambiente. Si, gritaron atrás, pero no sólo con consideraciones ambientales, también con una dimensión humana. Claro. Desarrollo Humano…pero a una escala humana. Nóbel alternativo para el que grito primero, alguien más? Tiene que ser  integral, ahhh y que sea un desarrollo popular, compañero.


Las naciones del mundo declararon el universal derecho al desarrollo. Fue aprobado por moros y cristianos en el seno de la ONU. La Declaración del Milenio incluyo los ocho objetivos de desarrollo y sus metas hasta el año 2015. Metas mínimas de una sociedad algo más humana.


Con un apriete de tuerca más o uno menos, pareciera que la palabra DESARROLLO, por el uso o el  abuso, quedó vacía de sentido. Este vaciamiento de sentido no ha sido resultado del desinterés sino más bien el uso abusivo en la disputa de control por su significado. Pero ese significado asociado a diversos significantes termina por transformarlo en un sinsentido. Hemos llegado a un punto en que el desarrollo es un ensoñamiento y una ideología desprovista de sentido. Signos carentes de cualidad.


Los pueblos indígenas también se dieron a la tarea de convertir, ahora en código desarrollista sus aspiraciones, sueños y mandatos, y acudieron al llamado de la larga marcha económica. Autodesarrollo, etnodesarrollo o desarrollo con identidad. Estaba todo dicho. Las condiciones del progreso de la humanidad no avanzan, tal como lo atestiguaron dramáticamente en la Guerra Mundial: Horkaimer, Benjamin y Adorno. Esa forma de Iluminismo económico no lleva a ninguna parte. No hay progreso para todos. Ni siquiera para unos pocos. Basta una brisa de locura, unas horas de intolerancia para echar al suelo toda la arquitectura que el esfuerzo de generaciones sacrificó para levantar. Unas hordas se toman los gobiernos, la justicia se disuelve, las cárceles se llenan de luchadores sociales, el poder se reproduce y se justifica a sí mismo. Las sociedades se retrotraen de una plumada al más oscuro laberinto de nuestras soledades.


Pero los pueblos son la medida de todas las cosas, de las que tenemos por buenas y las que consideramos malas. Los pueblos de la Tierra hoy agobiados por la travesía perdida del desarrollo buscan afanosamente una salida alternativa. El desarrollismo, cual Frankestein se ha vuelto en contra de los pueblos que lo inventaron. La vía mundial al desarrollo está fracasada. Los pueblos buscan alternativas para una economía solidaria al servicio de sus habitantes. Iniciativas cuyo objetivo central sea el Vivir Bien de todos y todas. La realidad del desarrollo se ha venido al suelo como modelo para la humanidad. Se requiere de un nuevo Modelo de Vida, de un modelo para el Vivir Bien Comunitario. Esta es la discusión urgente que los pueblos indígenas invitan a la Humanidad.


(Ver parte II y final) 

Fernando Quilaleo

Periodista.

Abril 24. 19 hrs.

jueves, 31 de marzo de 2011

Seminario Censo Nacional Chile 2012, Pueblos Indígenas y Diversidad Cultural


El Seminario Censo Nacional Chile 2012, Pueblos Indígenas y Diversidad Cultural, busca constituirse en un espacio de reflexión y diálogo en tornos a aspectos centrales de nuestra realidad nacional, la caracterización de quienes somos en Chile, de los derechos de los pueblos indígenas y su participación en la sociedad nacional; de los derechos humanos que debemos resguardar en relación a las condiciones de vida de la sociedad.

El SERPAJ, el Programa Pueblos Originarios de la Universidad ARCIS y las oficinas indígenas de las municipalidades de Lo Prado, Peñalolén y La Florida, han establecido un interés común por llevar adelante la realización de un seminario que permita poner en discusión estos temas.

Estas son las motivaciones de abrir un espacio de diálogo franco al que esperamos se sientan convocados expertos, dirigencia indígena, estudiantes, profesionales y ciudadanos interesados en conocer la dinámica del Censo 2012 que será, como hasta ahora lo ha sido, el principal instrumento de consulta estadística para la elaboración de políticas públicas.
 
El año 2012 se realizará en Chile el XVIII Censo Nacional de Población y Vivienda. El de Vivienda corresponde al séptimo. En nuestro país se realizan encuestas universales o Censos de Población cada diez años.  El organismo encargado de llevar adelante el proceso y la estructuración de sus preguntas es el Instituto Nacional de Estadísticas (INE). El último Censo de Población y Vivienda se realizó en el país el 24 de abril de 2002.

En Chile existen pueblos indígenas y estos son reconocidos en tanto pueblos por el Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo ratificado por Chile el 15 de septiembre de 2008 y entró en vigencia el 15 de setiembre de 2009. Además el país cuenta con una Ley Indígena 19.253 promulgada en el año 1993. En el plano internacional Chile suscribió en septiembre de 2007 la Declaración de Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas.

El primer Censo en Chile, de la época republicana, en considerar una pregunta específica sobre indígenas fue el realizado en 1992. La pregunta cambió en 2002 generando un descenso de un 30% en el número de población que se consideraba como indígena, respondiendo afirmativamente a la pregunta.

Estos cambios hacen previsible que la formulación de la pregunta censal considerada en la ronda 2012, así como el nuevo escenario de existencia de derechos de los pueblos indígenas en Chile, consagrados en nuestro ordenamiento jurídico, lleven a un proceso de revisión de la pregunta.

El Convenio 169 obliga a los Estado que lo ratifican a consultar a los pueblos indígenas sobre la o las preguntas a consultar. Ha sido de interés manifiesto de los pueblos indígenas y, debiera serlo de la sociedad chilena, la necesidad de establecer en el Censo una pregunta específica sobre el uso de los idiomas o lenguas indígenas en Chile. Tema de central importancia para nuestra diversidad cultural y que, hasta ahora, no ha sido preguntado. Además debemos considerar que otros sectores importantes de la sociedad han demandado ser considerados en este proceso censal como los afrodescendientes.


 El Cuestionario Censal y las Preguntas

El cuestionario censal es el documento que se aplica a cada persona encuestada. En el trascurso de las rondas censales fue cambiando el cuestionario, modificándose la forma de procesamiento de datos y el tiempo en la obtención de resultados.  

En 1992 se agregó para toda la población la consulta acerca de discapacidad, y para los de 14 años y más se volvió a incorporar religión, que no había sido consultada en 1982. Asimismo, se introdujo la consulta sobre culturas indígenas:
 
El Censo de 1992 fue el primero en Chile, de la época republicana, en considerar una pregunta específica sobre indígenas. Sin embargo, la pregunta cambió en 2002 generando un descenso de un 30% en el número de población que respondió afirmativamente a la pregunta.
Las Preguntas fueron:
1992:     ¿Se considera perteneciente a alguna de las siguientes culturas?
2002:     ¿Pertenece usted a alguno de los siguientes pueblos originarios o indígenas?

Las cifras:
1992:   998.385 personas contestaron ser indígenas.
2002:   604. 394 personas contestaron pertenecer a un pueblo indígena.

La disminución de la población indígena entre ambos censos fue de 306 mil 193 personas, cantidad que representa una caída del 30,67% en la década 1992-2002. Lo que llevó a las organizaciones indígenas a hablar de Genocidio Estadístico y, por su parte, el INE a señalar que la pregunta de 1992 estaba mal formulada.

En su momento el Instituto Nacional de Estadísticas aclaró que las cifras sobre población indígena de los censos de 1992 y 2002 no serían comparables. Ello, porque en la cédula censal se cambió el concepto "identificación con culturas" por "pertenencia" a alguna etnia. A su vez, el cuestionario antiguo consultaba sólo por tres etnias, mientras que el nuevo lo hace por ocho. A su turno, algunas organizaciones indígenas platearon una duda sobre la circunstancia de disminución de población entre un censo y otro, sobre las explicaciones dadas e incluso llegaron a sostener la idea de un “genocidio estadístico” que atentaría contra sus derechos.

La participación en el Seminario  Censo Nacional Chile 2012, Pueblos Indígenas y Diversidad Cultural es Libre y Abierta:



Paneles Temáticos
Recepción e Inscripción de asistentes.
9.15   Apertura a cargo de:
Representante de SERPAJ. Secretario Ejecutivo, Patricio Neira.
Representante de U. ARCIS. Rector Carlos Margotta
Representante de Municipalidad de Lo Prado. Alcalde Gonzalo Navarrete.
Representante Instituto Igualdad: Ricardo Núñez
9.45 Mesa 1  El Censo, su consistencia cuantitativa y la importancia para los pueblos indígenas.
Expositores
INE, Sra. María Luz Nieto
CELADE, Fabiana del Popolo Censos y  Pueblos Indígenas en América Latina
Jennifer Thiers Huenchun. Universidad de Barcelona. Estadísticas Indígenas y proyecciones.
U. ARCIS: Profesor Carlos Pérez, Epistemología y ciencias cuantitativas.
Parlamentario: Senador Juan Pablo Letelier (por confirmar)
Modera: Instituto Igualdad

Preguntas y Comentarios
11.30 Café
11.45 Mesa Derechos Colectivos de los Pueblos Indígenas, Censo 2012 y Políticas Públicas
Alihuén Antileo, Programa Pueblos Originarios, U. Arcis.
Fernando Quilaleo, periodista, Oficina Derechos Indígenas Lo Prado.
Ricardo Inalef, Oficina Indígena La Florida.
Parlamentarios: Diputado Pepe Auth (PPD) y Diputado José Manuel Edwards (RN), presidente Comisión de Pueblos Originarios CDD (por confirmar).
Modera: SERPAJ.

Preguntas y Cometarios
13.30 Cóctel de Cierre
14. Entrega de Certificación (tendrá un costo de dos mil pesos por persona debe ser firmado por las tres instituciones).
14.15 Cierre del Seminario



lunes, 28 de febrero de 2011

Política Indígena de Gobierno: un año de desmantelamiento

Política Indígena de Gobierno: un año de desmantelamiento

Dos han sido los principales instrumentos de gestión política indígena del Gobierno en su primer año: un destornillador y alicate. Como los niños curiosos e inquietos han tomado el desatornillador para comenzar a desmantelar el juguete pero, como suele suceder, ahora no saben cómo volverlo a armar ni qué hacer con las piezas que le sobran, salvo botarlas. Se olvidaron de sus propios anuncios de campaña, de su programa de gobierno y se agobian en explicar el desmantelamiento como etapa previa del rearmado de un vehículo nuevo que nadie del equipo de Gobierno es capaz de explicar en qué consiste.
La evaluación del primer año de gestión de política indígena del gobierno de Piñera es paupérrima. Pasemos revista a sus principales hitos: mantuvo la política represiva en las comunidades mapuche, continuó con allanamientos y persecución a los líderes de las movilizaciones por recuperación territorial. Utilizó la violencia en el desalojo de familias rapanui que ocupaban terrenos que reclaman su restitución; incumplió los compromisos adquiridos con los presos mapuches para poner fin a su huelga de hambre y la trasgresión al debido proceso continúa por parte de la Fiscalía y los persecutores. En materias administrativas, dejo de invertir más de 75  millones de dólares por la no ejecución del Fondo de Tierras de la Conadi, desconoció el compromiso de compra de tierras a 115 comunidades mapuche  y anunció la no realización de la tercera fase del Programa Orígenes y su cierre en el 2011. En el área pública despidió a más 150 funcionarios, en su mayoría indígenas. Trasgredió el Convenio 169 de la OIT con consultas parciales,  maliciosas y cuestionadas por las organizaciones indígenas, desatendió sus propios anuncios; dio y quitó urgencia a un proyecto inconsulto de reconocimiento constitucional de los pueblos indígenas y faltó, incluso, a sus propios compromisos de campaña de fortalecer una política indígena urbana.
Revisemos la evaluación del propio Gobierno sobre lo que se hizo en el primer año de gestión, en voz de su encargado Sebastián Donoso, ellos habrían vivido un año para “ordenar la casa” y establecer cinco ejes de gestión, a saber: 1) fomento cultural; 2) perfeccionamiento de mecanismos de entrega de tierras; 3) reestructuración de la institucionalidad; 4) instalación de procesos de participación y 5) un enfoque integral desarrollo indígena.
En cada uno de ellos señala logros como los siguientes, en el mismo orden: un instructivo presidencial para incluir  autoridades indígenas en actos oficiales;  perfección de mecanismos de entrega de tierras , en particular, 753 subsidio individuales de adquisición de tierras acompañada de un apoyo  productivo de Indap; creación consejo asesor de ministros para asuntos indígenas; procesos de participación con 19 mesas de Diálogo con el Pueblo Mapuche; procesos de consulta indígena de acuerdo al Convenio 169 de la OIT y la adopción de un enfoque integral respecto del desarrollo de los pueblos originarios.
En suma, una serie de gestiones aisladas e inconsistentes; cuestionadas por los propios pueblos por intrascendentes y maliciosas.  Gestiones, que en el proceso de desmantelamiento de lo existente, ni siquiera se detiene a observar sus propios anuncios y compromisos de campaña.

En el Programa de Gobierno de Piñera y la Derecha se anunciaban cuatro ejes principales:
1.     Dejar atrás una política indígena eminentemente ruralizante (sic) para avanzar hacia una política integral, con un Fondo de Desarrollo que reforzaría proyectos de organizaciones indígenas urbanas y distribución según  densidad demográfica indígena.
2.     Eliminar de la actual política los instrumentos discrecionales de entrega de tierras y nuevos instrumentos de reconocimiento en áreas como educación, capacitación, emprendimiento, vivienda y pensiones.
3.     Oficinas de Asuntos Indígenas en comunas con asignación de recursos de fondos indígenas.
4.     Evaluación completa y sistemática de los resultados que ha tenido el programa de Educación Intercultural Bilingüe y un Centro Bicentenario de Fomento de las Culturas Indígenas.

Como se aprecia el 90/100 de los anuncios se encuentra olvidado, entrampado en el desconocimiento e inconsistencia de la nueva forma de gestión.  El gobierno de derecha ni siquiera ha cumplido con sus propios anuncios, embobado en la destrucción y desarme de lo que los pueblos indígenas consiguieron en sucesivos esfuerzos políticos a lo largo de los años de transición democrática..

En menos de un año, la Derecha ha vuelto a demostrar, su vocación de disminuir y anular los derechos conquistados por los pueblos indígenas en Chile. Todo hace augurar que tanto la antigua como la nueva derecha profundizarán los desequilibrios democráticos, promoviendo políticas regresivas en lo social, conservadoras en lo cultural y  destructivas de los derechos fundamentales de los pueblos indígenas.
Es previsible que en este segundo año de gestión, el gobierno de la Derecha   mantendrá fuera de las decisiones nacionales a los pueblos originarios, reprimirá todo intento de protesta social, detendrá el avance de reconocimiento de derechos  y desmantelará la débil política pública de mejoramiento de la calidad de vida de los pueblos indígenas que se había logrado sostener.

Fernando Quilaleo
Periodista
Febrero 27/2011
20.45 hrs.